NVIDIA ha dominado la industria de los gráficos por años, pero su tendencia a introducir tecnologías propietarias y luego abandonarlas sigue generando problemas para los usuarios. Recientemente, la eliminación del soporte para aplicaciones CUDA de 32 bits en las GPU RTX 50 Series ha provocado el mal funcionamiento de numerosos juegos antiguos con efectos de PhysX, reavivando la discusión sobre la obsolescencia tecnológica inducida por la propia compañía.
Un regreso inesperado: GTX 580 y 980 contra la RTX 5080
Para demostrar los efectos de esta decisión, se realizaron pruebas con juegos emblemáticos que dependen de PhysX, comparando el rendimiento de la RTX 5080 con tarjetas antiguas como la GTX 580 y GTX 980. Sorprendentemente, la GTX 980 ofreció una mejor experiencia de juego en algunos casos, y la GTX 580, de hace más de 15 años, logró superar a la RTX 5080 en títulos donde PhysX jugaba un rol clave.
Uno de los ejemplos más impactantes fue Mafia 2, donde la RTX 5080 sufrió un desplome del rendimiento al ejecutar efectos de PhysX en la CPU, registrando un promedio de 30.3 FPS, mientras que la GTX 580 con aceleración en GPU logró 56 FPS, una mejora del 81%. En Mirror’s Edge, otro título con PhysX, la diferencia se hizo aún más evidente cuando los efectos de cristales rotos redujeron la RTX 5080 a menos de 10 FPS, haciéndolo injugable.
PhysX: De innovación a obsolescencia
PhysX fue originalmente desarrollado por Ageia en 2004 y adquirido por NVIDIA en 2008. Se convirtió en una de las tecnologías estrella de la compañía, promovida bajo el eslogan “The Way It’s Meant to Be Played”. Sin embargo, en 2011 NVIDIA cambió su enfoque con la versión 3.0, priorizando la ejecución de PhysX en la CPU en lugar de la GPU, lo que marcó el principio del declive de su relevancia.
Con el abandono del soporte de 32 bits en las RTX 50 Series, muchos juegos con PhysX 2.x han quedado obsoletos. Algunos ejemplos notables incluyen Borderlands 2, Batman: Arkham City y Metro: Last Light, todos los cuales presentan una drástica caída de rendimiento en hardware moderno de NVIDIA.
El patrón de NVIDIA: exclusividad y abandono
PhysX es solo un ejemplo de cómo NVIDIA ha empujado tecnologías propietarias que terminan perjudicando a los jugadores a largo plazo. Otras tecnologías que han seguido un camino similar incluyen:
- 3D Vision: Descontinuado tras años de promoción para monitores y gafas 3D.
- Gameworks: Implementaciones propietarias que favorecían a NVIDIA pero perjudicaban el rendimiento en hardware de AMD.
- HairWorks: Una tecnología de simulación de cabello que castigaba severamente el rendimiento en tarjetas que no fueran NVIDIA.
Hoy en día, vemos el mismo patrón con tecnologías como DLSS, Reflex y Ray Tracing, que podrían volverse problemáticas en el futuro si NVIDIA decide abandonarlas o modificarlas drásticamente.
¿Qué significa esto para el futuro?
El problema de fondo no es solo la incompatibilidad con juegos antiguos, sino el riesgo de que tecnologías esenciales para los juegos modernos se vuelvan inservibles en el futuro debido a decisiones unilaterales de NVIDIA. Si DLSS o Ray Tracing terminan sufriendo el mismo destino que PhysX, los jugadores podrían encontrarse con hardware costoso incapaz de ejecutar ciertos títulos de manera óptima.
Este caso subraya la importancia de los estándares abiertos y la necesidad de que los desarrolladores eviten atarse a soluciones exclusivas de un solo fabricante. La industria del gaming ya ha visto lo que ocurre cuando las compañías abandonan tecnologías propietarias, y el retiro de PhysX en 32 bits es una advertencia de lo que podría suceder con otras características que hoy consideramos fundamentales.
Conclusión
El retiro de PhysX en 32 bits en las RTX 50 Series puede parecer un problema menor, pero es un síntoma de un patrón recurrente en NVIDIA: lanzar tecnologías exclusivas que luego son abandonadas, dejando a los jugadores sin soporte y obligándolos a buscar soluciones alternativas o incluso a comprar hardware antiguo para mantener la compatibilidad. Si bien la innovación es clave en el avance de los videojuegos, la dependencia de tecnologías propietarias impone un riesgo a largo plazo que tanto los desarrolladores como los jugadores deberían considerar con mayor seriedad.