La guerra entre LaLiga y Cloudflare ha escalado a un nivel sin precedentes. Lo que comenzó como un esfuerzo por frenar la piratería de las retransmisiones de fútbol se ha convertido en un conflicto legal y tecnológico que afecta a miles de usuarios y empresas. LaLiga sigue presionando para bloquear las fuentes piratas, mientras que Cloudflare ha decidido contraatacar en los tribunales, denunciando lo que considera una censura desproporcionada y perjudicial para internet en España.
LaLiga intensifica su lucha contra la piratería
Desde febrero, LaLiga ha implementado medidas agresivas para frenar las emisiones ilegales de sus partidos. Con el respaldo de un permiso judicial, ha forzado a los operadores de internet a bloquear direcciones IP asociadas a plataformas piratas. Según sus propios datos, cada fin de semana identifican hasta 3.000 fuentes ilegales, y cerca del 40% utilizan la tecnología de Cloudflare para ocultar sus direcciones IP y esquivar bloqueos directos.
Guillermo Rodríguez, coordinador de fraude audiovisual de LaLiga, ha defendido esta estrategia afirmando que “los titulares de derechos tenemos que invertir millones para proteger nuestros activos de propiedad intelectual. Si no hacemos nada, esta industria se va a la ruina”. Según la organización, su equipo interno de más de 50 especialistas en antipiratería es único en el mundo del deporte, donde estas labores suelen estar externalizadas.
Además, LaLiga acusa directamente a Cloudflare de ignorar sus reportes sobre emisiones ilegales. Según Rodríguez, cada fin de semana envían cientos o incluso miles de notificaciones con evidencia de retransmisiones piratas y la empresa estadounidense simplemente las ignora. “Notificamos a Cloudflare, les decimos: ‘Aquí tiene usted el dominio, la IP, la evidencia de ese stream ilegal. Por favor, córtele el servicio’. Y ellos cogen esa notificación y automáticamente la envían a la papelera, no hacen absolutamente nada”, denuncia LaLiga.
Cloudflare responde con una demanda contra LaLiga
Lo que LaLiga no esperaba es que Cloudflare tomara represalias. La empresa estadounidense ha presentado una demanda en los tribunales españoles contra la organización de fútbol, argumentando que sus medidas violan la neutralidad de la red y perjudican a miles de páginas web legítimas.
En su comunicado, Cloudflare ha señalado que sus servicios están diseñados para garantizar la seguridad y privacidad de las webs, y que no es responsable del contenido que estas transmiten. “Aunque Cloudflare no puede eliminar contenido de Internet que no aloja, contamos con procesos de abuso bien desarrollados para ayudar a conectar a los titulares de derechos con los proveedores de servicios que pueden tomar medidas efectivas”, declaró la compañía.
Este litigio representa un punto de inflexión en la batalla entre derechos de autor y libertad en internet. Cloudflare ha tenido casos similares en EE.UU., donde logró evitar ser considerado responsable de la piratería que circula en sus redes. Sin embargo, en España la situación es distinta, ya que LaLiga ha conseguido respaldo judicial para sus bloqueos.
El colateral daño a los usuarios: fines de semana sin acceso a internet estable
El gran problema de la estrategia de LaLiga es su impacto en la conectividad de los usuarios. Al bloquear direcciones IP utilizadas por Cloudflare, muchas páginas web legítimas han quedado inaccesibles, afectando a empresas y particulares que dependen de estos servicios.
Durante los fines de semana, coincidiendo con los partidos de LaLiga, los cortes han sido masivos. En algunos casos, plataformas como GitHub y ChatGPT han sufrido caídas temporales, generando frustración entre desarrolladores y profesionales que necesitan estas herramientas. Usuarios han reportado problemas en foros y redes sociales, donde la indignación ha ido en aumento.
Javier Tebas, presidente de LaLiga, ha respondido con desdén a las quejas, llamando “frikis” a los afectados y minimizando el impacto de los bloqueos. Este comentario ha sido especialmente polémico, ya que muchos de esos “frikis” son clientes que pagan religiosamente sus tarifas de internet y no tienen ninguna relación con la piratería. Más allá del debate sobre la defensa de los derechos de autor, la actitud de Tebas ha sido vista como una falta de respeto hacia los usuarios, quienes simplemente quieren disfrutar de los servicios por los que han pagado sin sufrir cortes arbitrarios.
¿Hacia dónde se dirige esta disputa?
Con la admisión a trámite de la demanda de Cloudflare contra LaLiga, el futuro de esta batalla es incierto. La justicia española deberá determinar si las medidas adoptadas por LaLiga son proporcionadas y si violan los derechos digitales de los usuarios.
Mientras tanto, el conflicto sigue causando estragos en la red. LaLiga ha abierto un buzón de quejas para quienes se vean afectados por los bloqueos, pero la falta de transparencia en el proceso ha generado más dudas que soluciones. Los próximos meses serán clave para definir si este modelo de censura digital se convierte en norma o si se establecen límites para evitar daños colaterales.
El fútbol es un negocio multimillonario, y LaLiga no está dispuesta a perder terreno en la lucha contra la piratería. Pero si sus métodos terminan perjudicando a la comunidad digital en su conjunto, la pregunta es: ¿vale la pena ganar la batalla si con ello se pierde la guerra por un internet libre?
Conclusión: ¿una estrategia autodestructiva?
Javier Tebas no quiere perder dinero. Es evidente que la protección de los derechos de retransmisión es una prioridad para LaLiga, y su estrategia es evitar cualquier fuga de ingresos causada por la piratería. Sin embargo, su actitud y sus decisiones pueden estar creando el efecto contrario.
A este ritmo, los “frikis” a los que Tebas despreció podrían empezar a cancelar sus contratos con operadoras que bloquean contenido de manera indiscriminada, incluidas aquellas que ofrecen LaLiga como su principal atractivo, como Movistar+. Si los usuarios sienten que su experiencia digital está siendo saboteada por las acciones de LaLiga, podrían optar por servicios de streaming alternativos o incluso desconectarse del fútbol español por completo.
Quizás, con esta actitud, Tebas termine perdiendo incluso más dinero del que anticipa. En su intento de sofocar la piratería, podría estar apagando la llama del interés en su propio producto.